La Tribu, por Myroslav Slaboshpytskiy

Esta semana íbamos a Filipinas y aquí estamos por último en Ucrania, Mokamilla quería comprender Europa del Este y no pude resistirme a esta idea de viaje de cine. Así que les voy a comentar de una película que vi hace unos años en mi pequeño cine local…


Así que la película que voy a contarles hoy ganó el Grand Prix de la semaine de la critique en el Festival de Cine de Cannes 2014. Es una película interpretada por actores sordomudos y que, más allá de la sepa de subtítulos, se puede ver sin contrariedad. Por supuesto, no lo entendemos todo y algunos elementos narrativos se nos escapan, pero en su más grande parte todo está ahí… Además, todos los actores de la película son no profesionales y realmente sordos. ¡Vayamos a la historia!

Es el primer día de escuela para el joven Sergei, se baja del autobús y pregunta a alguien dónde está la dirección anotada en un papel. El director ubica la cámara al otro lado de la calle y eso es lo que observamos. Todavía no entendemos si éste es el primer día de clases del joven héroe, pero lo agarramos de la segunda secuencia cuando Sergei llega al internado que está organizando una fiesta de regreso a la escuela, aparentemente? La cámara se posiciona detrás del mirador del establecimiento y se puede ver, atento, un segundo plan-secuencia, es bien una recepción que tiene lugar y a la que Sergei no asistirá por delay. La tercera toma de la película nos enseña a dos personas hablando en lenguaje de señas. La escena tiene lugar en una oficina y suponemos que entendemos que es el director de la escuela residencial quien está hablando con un hombre del que no entendemos nada. Estos son molestados por Sergei que llega exponiendo un trozo de papel, entendemos que el joven es nuevo en el establecimiento y que está más o menos perdido. Una vez en clase, el chico nuevo se expone y por supuesto no entendemos lo que dicen, pero parecemos intrigados tratando de adivinar… La profesora de geografía que enseña algo desde un mapa europeo y pide silencio. Entonces la luz empieza a parpadear, lo que significa el propósito de las clases. Muy para los primeros minutos de la película. Como habréis comprendido, el director utiliza muchas tomas secuenciales para aceptar a los espectadores una mejor observación de las ocasiones.

Sin embargo, el comienzo de la película nos enseña una escuela residencial que trabaja como algún otra escuela, excepto que estos estudiantes son sordomudos. Sin embargo, muy rápidamente este universo despreocupado se transforma en horror y glaucoma. Sergei se encontrará en un mundo violento y en el que tendrá que comprender imponerse por la crueldad para no ser arrollado y para constituir parte del grupo de los dominantes. De hecho, estos estudiantes forman una pandilla de mafiosos que viven del robo y de las raquetas de nieve, pero también de la prostitución de los estudiantes de la escuela residencial para jóvenes sordomudos. Así, cada noche los niños llevan a las niñas a vender sus cuerpos en un área de descanso reservada a los camioneros. Lastimosamente es siempre lo mismo que pasa todas las noches, un joven llama a la ventana de una puerta, un camionero se abre, una chica sube y sale después de unos minutos reajustándose. Sin embargo, un óptimo día Sergei, que logró complementarse verdaderamente bien, se enamorará de la joven Anna que próximamente tendrá que dejar la escuela para seguir a entrenar sus numerosos talentos en Italia.

La Tribu es una película excepcional y que no puede seguir estando indiferente. O disfrutas o lo odias, pero pienso que no puedes quedarte a medias frente a este asombroso logro ucraniano. Me gustó muy más allá de una escena muy horrible que quiero pasar por prominente. La Tribu es una película punzante que observamos raramente como un vecino poco particular.

¿A quién le gusta el cine que se sale de los caminos trillados?

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