En países extraños, por Karel Schoeman

He aquí un libro como me agradan, el ritmo es muy retardado, la historia es simple, pero el texto te hechiza por su tiernicidad melancólica. Karel Schoeman, de Sudáfrica, cuenta la narración de un hombre que vino a buscar su destino en un país lejano irreconocible para él.

Un hombre medio consciente, después de un extenso y cansador viaje, está en una habitación de hotel en la localidad de Bloemfontein en Sudáfrica. Este último permanecerá el tiempo de su recuperación en esta tranquila habitación. No conocemos realmente bien la condición de este personaje, entonces los pobladores del pequeño pueblo perdido en la mitad de la nada hicieron lo destacado de sus opciones. Uno aprenderá muy rápidamente que el hombre en cuestión es un burgués holandés llamado Versluis. Pero, ¿qué buscaba este extranjero en el sofocante calor de la llanura sudafricana? Descanso y calma, ¿pero eso es todo? Entendemos que Versluis no logró este extenso viaje por la única razón de una búsqueda, la de la paz y la calma. Inconscientemente, adivinamos de qué se habla, percibimos la situación de Versluis, pero no somos totalmente conscientes de esto, porque seguimos la historia como golpeados por el calor que emerge y después después de dos tercios del libro todo dicen, de manera directa, súbitamente, y por último descubrimos lo que creíamos que sabíamos. Así, el secreto se desvanece tan rápidamente como el calor de la oscura pradera nocturna. No obstante, la historia mantiene toda su fuerza y la emoción que emerge y se eleva crescendo se hace aún más intensa.

“Había oído a la multitud comentar de este vecindario, o explicado de otra forma, les había oído quejarse, pero para él había sido sólo un rincón remoto de la región, cubierto de noche por una densa nube de humo y cuyo silencio era todo el tiempo perturbado por los ladridos de los perros, y puntuado por gritos y llantos de borracho.

Versluis jamás dejará de reclamar, dentro de sí mismo, más soledad, más tranquilidad, más quietud. Además, su pequeña habitación de hotel (una vez tan tranquila) se volverá bastante ruidosa para el espíritu atormentado de Versluis. Este último terminará poniendo sus maletas en una vivienda de huéspedes al inicio muy relajante. No obstante, Versluis aprendió a conformar parte de la pequeña red social blanca de Bloemfontein, y en el pasado los integrantes de ésta, que le parecían tan pesados, gradualmente se hicieron necesarios para él. Así, este hombre solitario e introspectivo descubrirá la vida en un país lejano, en una localidad aislada de todo el mundo al que ocasionalmente se acostumbrará. Este hombre que ha huido de su país y de su sociedad para hallarse mejor, va de a poco por miedo a perderlo, para apegarse a la vida, a la vida de esta red social autárquica. Temo decir bastante, pero el libro de Karel Schoeman trata temas difíciles como la desaparición y la patología, pero también la promesa y la desesperación, es un libro filosófico, porque nos hace cuestionarnos quiénes somos y qué hacemos. Hay varios pasajes bellísimos en esta novela muy sutil. La escritura de Karel Schoeman es hermosa y delicada, el creador detalla sitios, personas y ocasiones con cierto desapego, pero consigue que su crónica resuene en ti. Para saborearlo mejor, hay que ojearlo lentamente, continuar el ritmo que el creador otorga a su relato para impregnarse mejor de él. Hay bastante que no se dijo en esta novela y modestia. No tenemos la posibilidad de mantenerse indiferentes a esta historia que habla del concepto de la vida”. In Strange Country” es una novela sin acción que camina como un hombre agotado por el calor seco y ardiente de un sol de verano sudafricano.

¿Qué te se ve eso?

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